jueves, 31 de marzo de 2011

Estrellas que explotan y siembran vida

En el Universo existen muchos tipos de estrellas, distintas en composición, brillo, edad, tamaño, etc. Nuestro Sol es una estrella mediana -su diámetro es de, aproximadamente, 1.400.000 kilómetros- con una masa de 1,9891 × 1030 kilogramos (unos dos mil cuatrillones de toneladas) y una edad cercana a los 4.570 millones de años. Pero hay "soles" mucho más pequeños, más grandes, más o menos brillantes, más o menos "viejos"...

Tamaño comparativo del Sol con otras estrellas conocidas mayores

La estrellas nacen y mueren (la nuestra "arderá" unos 5.000 millones de años todavía) y, dependiendo fundamentalmente de su masa, tendrán un tipo de muerte u otro. El colapso de nuestro Sol acabará seguramente con su conversión en Enana Blanca, un tipo de astro pequeño, frío e inerte.
Pero, ¿qué ocurriría en el caso de otras estrellas mucho más masivas? En este tipo de estrellas, llega un momento en que la presión de degeneración de los electrones se hace insostenible y deriva en un colapso instántaneo y una explosión posterior que libera cantidades de luz y energía difícilmente descriptibles (esto es lo que se conoce como "supernova"). Se estima que una supernova puede producir 10 trillones de cuatrillones de Julios varias veces seguidas. Antes de esta gigantesca liberación de energía, los sucesivos procesos de fusión nuclear en su interior habrán transmutado el hidrógeno y el helio en otros elementos más pesados, como oxígeno, carbono, calcio, etc., los cuales son liberados al espacio y pasan a formar parte de otros astros en formación, pudiendo así -cuando las circunstancias sean favorables- contribuir al inicio de la vida.

Explosión de una supernova (NASA)

Si no fuera por estas explosiones de supernovas, el Universo constaría prácticamente sólo de hidrógeno y helio, con lo que sería imposible la vida tal como la conocemos.


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